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Viernes, 12 de Junio de 2015
La danza, movimiento, vida, historia y tradición

Se realizó la XIV presentación de Danza Japonesa coordinada por la Federación de Asociaciones Nikkei en la Argentina y organizada, en esta oportunidad, por la Asociación Japonesa Burzaco.

El espectáculo, del cual participaron las asociaciones miembros de FANA, se realizó en la sede del Centro Okinawense, el pasado domingo 17 de mayo.
Cabe recordar que este evento se realiza anualmente por una iniciativa de Makita sensei, la primera voluntaria enviada por JICA para danzas a la Argentina.

El objetivo del espectáculo es mantener la cultura japonesa, particularmente la danza tradicional, explica Masako Nagata, reconocida sensei de danzas de Burzaco, y quien hace 50 años que realiza la actividad.
“La danza es historia japonesa -asegura Nagata-, todo lo que son las canciones, la música, ya que el ser humano, desde sus inicios, de alguna forma, se expresó. Y esta danza japonesa tradicional tiene un bagaje de alrededor de 400 años. Antes estaba el Kabuki, el Noh, que son de carácter religioso, de la época de los feudales, o sea hace como más de 1000 años. Esta danza se va transformando, siendo la danza japonesa, según lo que yo tengo entendido, representación teatral. Por ende, hay que entender la letra, los decires de la música, y de la canción, y se va expresando con los movimientos, es decir, como un cuento, y se danza”. 
Este año, la Asociación Japonesa Burzaco se focalizó especialmente en el baile de “La Niña Glicina” (en japonés, Fuji  Musume), pieza tradicional y referente de la antigua danza clásica japonesa del teatro Kabuki. Representa la alegría sutil de las niñas que bailan con las hermosas ramas cargadas de glicinas.
Se eligió ese baile porque, primero, le encanta a la señora Nagata, y por ser muy típico de Japón.
Si bien “La Niña Glicina” es muy tradicional, y quizá el público no pueda entender la letra, el impacto se produce en cuanto al colorido y la música, y las ramas de las glicinas.
“La danza es movimiento, es vida, es historia, es tradición japonesa, y a través de la danza uno puede aprender de historia japonesa -explica Nagata-. Si la tuviera que relacionar con un sentimiento, la relacionaría con la vida: es vivir día a día, que es muy duro. A mí la danza me dio fuerzas para vivir, y crear cosas: desde la vestimenta, desde el escenario, desde formas de bailar, de expresar el cuerpo. La danza la llevo mucho en el alma”.