Viernes, 21 de Septiembre de 2012
Kagoshima conmemora su centenario

El festejo de la primera agrupación japonesa creada en la Argentina contó con la participación del gobernador de la prefectura madre y otras autoridades legislativas.

Dentro de la comunidad japonesa en la Argentina, exceptuando el Centro Okinawense, Kagoshima Kenjin Kai es, sin duda, una de las más importantes. El domingo 26 de agosto los asociados celebraron el centenario de su fundación y desde la prefectura madre arribó una comitiva de festejos encabezada por el Gobernador e integrada por otros 14 funcionarios.
El evento tuvo lugar en la sede del Centro Okinawenses y, como invitados, estuvieron el embajador del Japón en la República, Masashi Mizukami; el ministro de la embajada, Katsuhide Ariyoshi; el cónsul  Tomoyuki Naganuma, y el representante residente de la Agencia de Cooperación del Japón en la Argentina (JICA), Hiroyuki Takeda.

De nuestra colectividad acudieron a la reunión Seibun Komesu, presidente de la Federación de Asociaciones Nikkei en la Argentina (FANA) y representantes de otras entidades.
El acto se inició con las palabras de apertura de Hideaki Tanoue, presidente de la Comisión Organizadora de los actos conmemorativos, quien señaló que los festejos habían sido programados originalmente para el año pasado, pero, luego,  fueron diferidos para este año dado el terremoto y tsunami del 11 de marzo.
Inmediatamente se escucharon el himno nacional argentino y el de Japón, con el acompañamiento de la Banda de Música del Colegio Militar. Antes de las salutaciones de los invitados, se realizó un minuto de silencio en memoria de los fallecidos en el terremoto del 11 de marzo.
El presidente de Kagoshima Kenjin Kai, Ricardo Kato, dio la bienvenida a todos los presentes y agradeció la visita de la delegación que arribó desde la prefectura de Kagoshima y a los funcionarios de la representación diplomática del Japón en la República.
Luego habló el gobernador Yuichiro Ito, quien señaló que era la segunda oportunidad en que un Gobernador de su prefectura acudía a eventos de la asociación, pues, en otra en ocasión, estuvo presente el mandatario de entonces. Ito dijo que el gobierno de la prefectura viene brindando las becas de estudio en las universidades de locales, como así también recibiendo los becarios de entrenamiento. Desde 1971 –agregó el gobernador- está otorgando subsidio a la asociación. Acto seguido hubo palabras del embajador Masashi Miuykami, quien después de expresar las congratulaciones a los residentes de Kagoshima por el evento, resaltó la importancia de las becas que los distintos gobiernos del Japón confieren  a los descendientes de inmigrantes y que permiten empalmar los vínculos entre las sucesivas generaciones.
El acto continuó con las salutaciones del presidente de la Legislatura y del Ministro de la Embajada, Katsuhide Ariyoshi.  El representantes residente de JICA señaló las funciones que está cumpliendo esa entidad a favor de la comunidad nikkei.  También el Presidente de la FANA, Seibun Komesu, dirigió un mensaje de congratulación en representación de todas las asociaciones japonesas del país.
Lidia Miyazono, en representación de los becarios de estudio, y Fernando Mori, en representación de becarios de entrenamiento, hablaron en representación de los becarios.
El gobierno de Kagoshima, además, distinguió a 30 mayores de 80 años.
Hubo un acto singular que consistió en un homenaje a los asociados fallecidos en estos 100 años de la historia de la institución. La misa fue dirigida por el monje budista Taniguchi Shinsho. Los organizadores explicaron que aún, si bien  muchos asociados profesaran otras religiones, creían que el budismo habría sido la creencia de la mayoría de los socios de la primera época.
En el escenario se preparó una maqueta de un monumento en memoria de los asociados fallecidos, y las autoridades colocaron ofrendas florales. Se señaló que la asociación tiene proyectado adquirir un nicho en Bukkyokai para depositar la nómina de los fallecidos, y anualmente se realizará una misa conmemorativa.
Concluido el acto formal hubo almuerzo y festival, eventos que se encargó al departamento de jóvenes. Los actos fueron armónicamente coordinados entre los issei y los nisei y sus descendientes.

Leyendas

El origen de muchos pueblos o de las comunidades suele estar rodeado de leyendas, pero, rastreando, se puede llegar a  confirmar que lo que se pensaba eran relatos imaginarios pueden ser hechos fidedignos. Sabemos que nuestra comunidad se formó con trabajadores japoneses que, primero, emigraron a Brasil y, posteriormente, reemigraron a la Argentina. Esto  ocurrió el mismo año en que ellos llegaron a Brasil.
En el periódico Aruzenchin Jiho -predecesor de este medio- del 19 de febrero de 1927, bajo el título de “Los Precursores”, se encuentran narradas las escenas de la llegada a la Argentina de dos  trabajadores: Nosuke Migita y Seijitsu Chinen. El primero era oriundo de Kagoshima; el segundo, de Okinawa. La nota señala que ambos llegaron a la Argentina el 10 de diciembre de 1908, es decir, el mismo año en que arribaron a Brasil.  
Instalados en una pensión, y como ellos sabían que en Buenos Aires había ya algunos comerciantes “nihonjin”, fueron en busca de conciudadanos para que los ayudasen a buscar trabajo. Pudieron localizar un negocio, pero su encargado rehusó a ayudarlos y, prácticamente, fueron expulsados del local. El argumento fue: “Buenos Aires no era una ciudad para ellos”  y se les sugirió que se volvieran a Brasil.
Cualquier japonés que lea esa nota le costaría comprender la actitud del comerciante. Sin embargo, si se tiene en cuenta que en Estados Unidos comenzaba a manifestarse el sentimiento “antijaponés” es comprensible la actitud del comerciante. La comunidad japonesa en Estados Unidos se encontraba consolidada económicamente y al finalizar la guerra ruso-japonesa se generó ese sentimiento en contra de los japoneses.
En 1908, el gobierno de Japón, mediante el llamado “Pacto de Caballero”, comenzó, unilateralmente, a restringir el envió de emigrantes a Norteamérica. Únicamente se expedía pasaporte a emigrantes por llamadas de residentes en aquel país, pero era bastante restringido.
El comerciante japonés de Buenos Aires conocía perfectamente esa situación, y quizá habría sentido el peligro de que el sentimiento en contra los japoneses se extendiera a Buenos Aires.
Decepcionados, los dos trabajadores, enojados por haber sido rechazados por un compatriota, tuvieron que buscar trabajo por sus propios medios. El primer trabajo que consiguieron fue el de jornalero en el puerto. La jornada era de ocho horas y ganaban 3 pesos por día. La situación en la Argentina era mucho mejor que la de Brasil, por lo que decidieron avisar a sus compañeros que estaban allá.
Pronto vinieron de Brasil 27 compañeros del Kasato Maru y, luego, otro grupo de 20 trabajadores. Seguramente entre ellos hubo muchos oriundos de Kagoshima y de Okinawa. 
En la edición del 7 de marzo de 1936, se informó que los amigos de Nosuke Migita, con motivo de su retorno a Japón, organizaron una despedida. Migita y otros que llegaron después, en grupo, habrían sido los fundadores de la asociación que hoy conmemora su centenario.

Solo para issei

Los mayores de 80 distinguidos durante el festejo por los 100 años de Kagoshima Kenjin Kai fueron todos issei. El mayor de ellos, Toshie Nishida, de 91 años, seguido por Hirishi Seto y Someko Kozono, ambos de 90.
Luego, con 89, Taeko Matsumoto y Asano Fukushima; con 88, Emi Jomori y Kazuo Kaminose; con 86, Yachi Takeuchi; con 85, Nariko Sakai y Yukiyoshi Sewaki; con 84, Shizuko Oosako; con 83, Sayo Seto, Isamu Hamasaki y Mariko Yamamoto; con 82, Sachio Fuchiwaki, Michiko Fuchiwaki y Minoru Matsunoshi; con 81, Mariko Hamasaki, y, con 80, Nobuko Nakagama, Kunio Ageno, Keikichi Kamimura y Youko Sewaki.