Lunes, 13 de Abril de 2020
El silencio del origami
Escrito por Adriana Shimabukuro   

SOLIDARIDAD 3D: la magia de hacer realidad la necesidad de otros.

Hasta hace poco, si abrías Instagram e ibas a @Nawigami, te encontrabas con un “feed” colorido, lleno de formas, texturas y luces, un desfile de figuras,  que Nawi (Nahuel Murakoshi, 21 años) pliega en papel de origami o en cuanto papel se pose en sus manos. Quienes lo conocen, estaban acostumbrados a guardarles desde envoltorios de caramelos hasta packagings con diseños exóticos porque estaban seguros que sus manos de alguimista podían darle la oportunidad de una nueva vida.
Pero ese mundo a partir del COVID 19 cambió, si ahora visitas su IG, lo que surge es un imperativo nuevo, distinto, ahora sus papeles descansan en silencio, dando lugar a una prioridad... Ayudar a los demás.

 

“Tengo una impresora 3D la que me ayuda en mis proyectos de estudio y también para fabricar figuras, macetas y otros elementos  para las ferias de la colectividad. Una cosa trae la otra, y con el tiempo terminé participando de comunidades en las redes que reúnen a impresores o emprendedores y, en los que compartimos conocimiento técnico y experiencias diversas. Fue a raiz de una información acerca de lo que se estaban haciendo en otros paises , que surgió la idea de imprimir unas máscaras faciales para proteger al personal de la salud de contagiarse el Covid-19. Eso me llevó a pensar que yo también podía hacer algo aquí en mi pais”, explica Nawi, quien reconoce que nunca imaginó todo lo que vendría después.

“Soy vecino de un hospital público que, como muchos, necesita del apoyo de la comunidad para poder trabajar. Y más, en estas circunstancias. Por eso, me contacté rapidamente con ellos y les conté de las máscaras. Les propuse donarles las que necesitaran y ellos aceptaron y agradecieron”, cuenta.

Acto seguido, Nahuel compartió en  sus redes un mensaje claro: “#Ayudame a ayudar” y una breve descrpición de su idea y lo que necesitba “Estoy realizando estas máscaras para donar al Hospital Lucio Meléndez con impresión 3d pero necesito algunos insumos más! • Acetato A4, el que tenga librería y me pueda donar o en su defecto radiografías limpias (pasadas por lavandina). • Elástico para la sujetar la máscara. • Filamento Pla 1,75 mm. • Ayudarían mucho compartiendo!” . Su post en Facebook se volvió viral y al poco tiempo ya se habia compartido 1.500 veces y su IG explotó con mensajes directo de gente que quería ayudar. Su celular colapsó. Los whatsaaps y llamadas entraban a cada minuto sin descanso.

Los “frames” de su Instagram ya no muestran paisajes, ni animales, ni teselados, sino mascaras faciales que su máquina imprime 24 horas sin parar. “Me llamó gente de todos lados. Vecinos, amigos, familia queriendo donar y ayudar. Mi seño de sala de 4, el director de “Sanbo” (Instituto san Bonifacio) donde estudié. El gerente de una cámara de la industria plástica y grupos de impresores de todo el país. Políticos y asesores políticos del lugar más impensado. Y anónimos a los que no conocía pero que leyeron mi publicación gracias a que otro la había compartido en sus redes… Y además, llamados de personas que me rogaban que les hiciera llegar una máscara, gente que atendía o atiende un comercio, que maneja un medio de transporte y que tenía miedo. La situación, debo confesar, me sobrepasó”, dice con sinceridad.

Aprender, valorar la crisis, crecer
Nahuel se encontró en una crisis dentro de otra crisis. Pero eso le permitió aprender y ver que a su alrededor siempre están los suyos. Toda su familia está embarcada en esto. “Mi mamá lava las placas; mis hermanos y mi papá me ayudan con la impresión y el ensamblaje; mi novia, Senri (Maekanehisa) con los llamados y los contactos de las personas que ofrecen o solicitan ayuda y que pueden a ayudar a un impresor de otra zona; mis tíos escuchándome y orientándome para que los días que se vienen que serán más duros aún, me encuentre fuerte”.

Ahora, mientras imprime, piensa cómo será mañana. No es un mañana metafórico. Sino el mañana del que hablan en los diarios y los noticieros. El momento más alto de la curva y donde se requerirán más insumos o máscaras, donde las emociones serán aún más intensas. Por eso, se unió al grupo “sur3dsolidario” donde colabora con ideas y estrategias, comparten preocupaciones y la convicción por una solidaridad sin nombres, las batallas con los oportunistas de siempre que quieren sacar provecho. “Al igual que yo, somos muchas personas comprometidas con la situación,  sólo nos motiva la ayuda desinteresada al prójimo”, dice Nawi.

“Aprendí muchas cosas en apenas una semana. Esto me transformó totalmente, a veces los jóvenes nos movemos con despreocupación o ignorancia y necesitamos tomar conciencia sobre lo que hacemos por nuestro futuro y efectivamente hacer algo. Ahora estoy trabajando con mi  novia en la organización de un grupo de difusión, con Loli Gasha en un IG de difusión @Covid19.3d y otros amigos más -Juli Nakasone y Diego Maeto- en iniciativas de concientización. Por lo pronto, sigo imprimiendo, tratando de dar lo mejor, cumpliendo la cuarentena en mi casa, sin salir ni a la esquina. No soy médico, ni experto en salud, pero desde mi pequeño lugar, estoy seguro que puedo ayudar a los demás. Es mi granito de arena para que tal vez alquien no se contagie. Doy gracias a todos los que me apoyaron para que esto fuera posible.”

Quienes lo conocen, lo vieron en alguna feria, alguna vez cantando para la Asociación Japonesa de Burzaco, saben que siempre porta una sonrisa como pasaporte y un origami como carta de presentación. Así es Nahuel Murakoshi.

El efecto dominó

El convocó la ayuda de la gente de zona sur para apoyar a un hospital de la zona. Y así  como los llamados de Lanús, Escalada, Banfield, Lomas, Temperley se fueron sucediendo, también llegó el del Hospital Melo de Lanús.

Nahuel se comprometió a fabricar las máscaras para ese centro de salud. Pero, le dijo a la doctora que hacía el pedido que no sabía cómo hacérselas llegar. Por las restricciones de la cuarentena, ese era el mismo problema que tenía para retirar las donaciones de las personas que vivían fuera de Adrogué.
Así que la solución provino de la médica. Una ambulancia podría retirar las máscaras y en el viaje de ida, podía aprovechar para levantar todas esas donaciones de insumos.

El efecto dominó de “#Ayudame a ayudar.