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Miércoles, 07 de Marzo de 2018
“Japón Bilingüe”

ESPACIO de intercambio virtual entre estudiantes de japonés y español.

Hablar nihongo, ese gran desafío. Hasta no hace más de 20 años, el estudio del idioma japonés suponía la adquisición de una vasta gama de libros de textos y actividades, y voluminosos y onerosos diccionarios. Sin embargo, desde la evolución de la sociedad hacia la Web y todo lo relacionado a las nuevas tecnologías, aprender japonés supo volverse una experiencia más atractiva, colaborativa y prácticamente al alcance de todos.

En este sentido, “Japón Bilingüe”, un grupo de Facebook creado por Samuel Kenzo Zaha -intérprete y traductor argentino-japonés residente en Yokohama- es un espacio virtual donde nativos japoneses e hispanohablantes de toda latino América, socios conversacionales, preguntan, aprenden y opinan ayudándose mutuamente, y logrando que la experiencia de estudio se torne más significativa, ya que el aprendizaje se construye por medio del diálogo con el otro y con uno mismo.
El grupo comenzó en noviembre de 2017 con 5 personas, pero en cuanto se abrió públicamente sumó en un día 350 miembros; actualmente cuenta con 5000 participantes, entre japoneses e hispanohablantes residentes en todas partes del mundo. Sin embargo, en palabras de Zaha, “el objetivo no es lograr una gran cantidad de miembros sino la participación de cada uno, la colaboración en el aprendizaje de la lengua y la difusión de la cultura. La finalidad no es masificar, sino buscar gente que realmente esté interesada en el intercambio cultural”.

 

Encuentro en Buenos Aires
En un local de una cadena de hamburgueserías del barrio de Puerto Madero, el domingo 18 de febrero, y con 35 grados a la sombra, por iniciativa de uno de sus miembros, “Japón Bilingüe” organizó su primer encuentro en Buenos Aires.
Alrededor de 30 estudiantes de japonés y dos japoneses estudiantes de español se reunieron durante cuatro horas para intercambiar experiencias de vida y de estudio relacionadas con el idioma japonés y el español. Con motivaciones y objetivos distintos, cada uno de los asistentes hablaron de su pasión por Japón.
Entre los asistentes estaba Vanesa Shisuro, una joven origamista argentina que comenzó a interesarse por la cultura japonesa a través del animé. “Yo no podría pagarme un curso de japonés, así que aprovecho y agradezco la posibilidad de estudiar japonés y su cultura de esta manera”.
El camino de Álvaro (29) es bien distinto. Viajó a Japón a estudiar por un convenio de la Universidad de Belgrano con la Universidad Kansai Gaidai. Antes de su viaje no dominaba el idioma, aunque le interesaba su cultura y su historia. “Japón bilingüe tiene cosas muy simples y cosas complejas. Desde gente que traduce un manual automotriz o cosas de lo cotidiano. Me gusta porque uno puede ayudar o debatir con lo que uno sabe, qué te pareció esta película o aquella otra cosa. El idioma japonés no es como el inglés que uno aprende siempre de la misma manera, al ser el japonés un idioma tan complejo, no todos aprenden el idioma de la misma manera. Algunos empiezan por la gramática, otros por los kanjis, otros directamente hablando, otros por hiragana o katakana”. 
Alejandro (39) comenta que está retomando el estudio del japonés, aunque en realidad nunca lo dejó del todo, “sólo le puse menos ganas”. Comencé a interesarme durante la infancia, eran las épocas de los cortes de luz y, en la Patagonia donde crecí, solo había una hora de dibujos animados diaria. Recuerdo haberme fascinado por la originalidad y la calidad de los dibujos”.
A Matt le interesa más la formación autodidacta: “Una vez intenté ir a una profesora nativa de Nagasaki, yo iba a conversar y ella quería escribir. Me frustré y dejé”. Sin embargo, afirma que se unió al grupo porque le gusta manejar sus propios tiempos y motivaciones. Ahora está esperando la respuesta del programa de becas Working Holiday, la iniciativa que ofrece vacaciones en Japón a cambio de trabajo, para cumplir su sueño de conocer Japón.
Estela, que llegó a Puerto Madero desde La Plata, exhibe orgullosa su tatuaje en el brazo que dice “X Japan”, una banda musical japonesa estilo heavy metal de los años 80. Su acercamiento a la cultura japonesa comenzó a los 13  años, cuando juntó coraje y entró en una tintorería de su barrio y preguntó quién podría enseñarle japonés. Entonces comenzó a estudiar con la hija de la mujer que la atendió. Ahora tiene un novio japonés, estudia japonés en forma intensiva y tiene planeado irse a Japón en los próximos meses.
Durante la reunión en la hamburguesería, la conexión de Internet del local permitió, al menos virtualmente, hacer partícipe a Samuel de la reunión. Zaha reafirma que su objetivo fue crear un espacio en común que pudiera suplir ambas necesidades: la de los hispanohablantes que necesitan herramientas amigables para el estudio del idioma japonés y su cultura, y la contraparte nipona, también interesada en el idioma español. Dos “mundos” en inevitable atracción.