Jueves, 23 de Febrero de 2017
Con las ganas de colaborar
Escrito por Masako Itoh   

VOLUNTARIADO. “Brindarse lo más posible” parece ser el motor de la gente que integra este grupo, que ya lleva casi 15 años y que busca que los adultos mayores, u obachan y ojichan, “estén bien, se diviertan”.

Buenos Aires, miércoles 21 de diciembre de 2016. Tres de la tarde, con 35 grados a la sombra. Por la calle Saavedra al 500, un grupo de octogenarias obachan avanza ligeras y sonrientes haciendo caso omiso del calor. Van a su encuentro semanal organizado por el voluntariado de AUN (Asociación Universitaria Nikkei) a compartir una tarde entre pares, con gimnasia, odori, mucha conversación y una rica merienda de por medio.

Las obachan, son recibidas por voluntarios: Isabel y José Teruya, Nelly Tokashiki, Elsa Shimabukuro, Amelia Higa y  Susana Saigo, entre otros. Durante dos horas, ellos estarán de acá para allá abocados a atenderlas y cuidarlas; desde preparar café u ocha, hasta hornear pizzetas, servir facturas, organizar la clase de gimnasia, ponerles música y preguntarles a cada una si necesita algo, si le gustaría alguna cosa más.

- ¿Cómo nace el deseo de acompañar adultos mayores?
Isabel Teruya: Hace años el coro de AUN había sido invitado a Perú y uno de los lugares donde cantamos fue el “Centro Recreacional para la tercera edad Ryoichi Jinnai”. Fue muy impactante ver cómo las obachan querían que cantemos y nos pedían más canciones infantiles japonesas, hasta cantaban con nosotros. Inclusive, una obachan de 100 años nos dijo: “Mata rainen irasshai”. Cuando volvimos dijimos de hacer algo para atender a nuestros ojichan y obachan de la comunidad de acá. Si bien cada sonjin y ken les daba el festejo de los 73 u 88 años, queríamos algo más directo. La idea era ir a visitar los geriátricos con obachan nikkei, pero nos volcamos a las autoválidas porque ir a cada uno de los geriátricos se iba complicando.
- ¿Cómo surge el voluntariado de AUN?
Isabel: En ese momento íbamos a geriátricos con pacientes nikkei, pero era difícil. Hasta que en una sobremesa de amigos, en un asado de  mayo del 2001 en Nakagusuku, con la participación de integrantes del Círculo Católico Japonés y  de la Asociación Universitaria Nikkei decidimos comenzar. En esa oportunidad, la Hermana María Teresa Shimizu me dijo con voz firme: “Usted puede, tiene que hacerlo”. El primer grupo de voluntarios estaba integrado por la Hermana María Teresa Shimizu, Isabel Teruya, Cecilia Nagata, Amelia Higa, Yoko Nakatsuka, Cecilia Uekado, Aída Tanioka, Hatsue Chinen, Victoria Miyasato y Nelly Tokashiki. 
- ¿Cuál era el objetivo?
Isabel: Las obachan de esa época no tenían un día para ellas. Nunca descansaban, siempre cocinaban para toda la familia, no tenían ni sábado ni domingo. Nosotros queríamos darles un día para ellas y para atenderlas. Además, por esos años, se sumaba el fenómeno del dekasegui, había mucha carencia afectiva por tantos hijos y nietos que se habían ido a Japón, que veíamos muchas obachan en total desprotección, solas, y queríamos acompañarlas.
Nelly Tokashiki: No sabían lo que era festejar un cumpleaños. Una de las cosas que decidimos hacer en las reuniones de los primeros domingos de cada mes, además del odori y la gimnasia, fue festejar sus cumpleaños. Al principio no querían saber nada con eso, menos tener que soplar una velita. No nos avisaban las fechas de sus cumpleaños y teníamos que ir y  averiguar por nuestra cuenta, porque no estaban acostumbradas y les daba vergüenza. Nos decían: “Yo nunca festejé un cumpleaños”. Pero después comenzaron a disfrutarlo muchísimo, y ahora les encanta, se ponen gorros, pelucas de cotillón, etcétera.
- ¿Cómo fue la primera reunión?
Nelly: A la primera reunión fueron 17 personas, entre voluntarias y obachan, haciendo gimnasia para adultos mayores a cargo de Yoko Nakatsuka, en el quincho de AJA. En La Plata Hochi había salido una nota sobre nuestra reunión y Yoko la vio y se acercó.
Isabel: Yoko había estado como becaria en Nihon, en un Centro de Rehabilitación de la prefectura de Nagano, y lo que más me impresionó fue que tan jovencita se acercara y nos dijera: “Yo quiero ser voluntaria”.
Nelly: Ella estuvo desde el principio dando gimnasia para los ojichan y obachan. Y después se volvió a ir de beca por JICA y volvió nuevamente a trabajar como voluntaria con nosotros.
- ¿Costó que vinieran las obachan?
Isabel: Al principio costó traer gente, los primeros en venir fueron los padres de los mismos voluntarios. Mi mamá, Tomiko Nishime, el papá de Nelly, Koei Gima. La gente no sabía bien qué hacíamos, pero después el boca a boca nos ayudó a que más gente se sumara.
Nelly: A mi papá al principio le costó ir, me decía: “Qué voy a hacer entre tantas mujeres grandes hablando de enfermedades”. Y después comenzó a gustarle tanto las reuniones que me llamaba por teléfono dos semanas antes, varias veces a la semana y me decía que no me olvidara del encuentro porque él quería ir.
- ¿Cómo sostienen económicamente los encuentros que organizan?
Nelly: Nosotros cobramos 30 pesos por mes de cuota a los que vienen los miércoles. Tanto los voluntarios como los obachan y ojichan pagamos. Y eso incluye la merienda, la clase de gimnasia para adultos mayores y la clase de baile, que puede ser tango, folClore u algún otro ritmo determinado por nosotros. El resto de las cosas que hacen falta las donamos las voluntarias. Hace unos años se nos rompió una heladera e hicimos un tanomoshi, pero fue solo por esa vez porque era un gasto grande.
Elsa Shimabukuro: Muchas veces nos llevamos trabajo a casa. Lo que falta lo traemos nosotras, la que puede. Hacemos todo a pulmón y cada voluntaria tiene su función. Por ejemplo, a mí me gustan mucho las manualidades, con los volantes o papel que sobran hacemos kumitate y origami para hacer todo lo que es adornos y decoración de las fiestas más grandes. Para el día de la primavera hicimos muchísimas flores y adornos, y las obachan que pueden también ayudan.
Nelly: Para la peña folclórica que organizamos con AJA, Yanco Inone nos donó 75 metros de tela y nosotras confeccionamos los 45 manteles que necesitábamos. Y para el escenario yo compré una tela blanca y roja, alrededor de unos 9 metros y Yoko Nakatsuka nos hizo la bandera japonesa. También cocemos el vestuario de los espectáculos teatrales que hace Yanco Inone con las obachan, hacemos los trajes de paisana, de hawaiana, vamos a comprar las telas a once, cocemos, hacemos de todo. 
Elsa: También para la peña hicimos los cincuenta centros de mesa, con cientos de Tsuru con la bandera japonesa en las alas y la banderita argentina en el pico, sobre un tergopol dorado.
Nelly: En las reuniones de los primeros domingos servimos obento que encargamos nosotras. Pero para abaratar costos también cocinamos con voluntarias que vienen especialmente a ayudarnos, haciendo lentejas o iricha, que les encanta. También nos dividimos entre dos voluntarias y hacemos el postre: preparamos unas 50 gelatinas o ensaladitas de frutas cada una. Como está todo tan caro tratamos que la comida salga lo menos posible para las obachan.  
Isabel: Siempre nos dividimos las tareas. Trabajando cada primer domingo, somos unos 20 o más voluntarios. Algunos cocinan, otros sirven los platos, los postres, también hay voluntarios que ayudan cantando, bailando o brindando algún entretenimiento para las obachan.
- ¿Cómo es que perdura el grupo?
Isabel: Hay ganas de colaborar, en que esto vaya adelante, que remamos por el mismo objetivo: que la obachan estén bien, se diviertan. Uno trata de brindarles lo más posible. Recuerdo una vez, era el primer domingo de mes y nos tocaba reunirnos en el campito, pero llovía torrencialmente. Las voluntarias pensábamos en cancelar el encuentro, porque pensamos que ninguna iba a venir con ese tiempo. Pero por las dudas decidimos juntarnos igual, y al llegar en medio de la lluvia vemos un grupo de obachan sentaditas en el quincho esperándonos. Ver esas necesidades, ese afecto y esas ganas de reunirse para compartir, te llevan a seguir haciendo esto. Es un ida y vuelta, así lo sentimos todas.
Nelly: Nos interesa mucho ayudar a las obachan a mejorar su calidad de vida. Por ejemplo, con los cursos de computación para adultos mayores. Es una actividad que comenzamos hace unos años y les encanta, les enseñamos cómo escribir emails a sus familiares en Nihon, cómo adjuntar fotos, y van aprendiendo y terminan enseñándoles a sus amigas.

Además de la organización de estas reuniones semanales, el grupo se aboca a la organización del encuentro mensual -el primer domingo de cada mes- donde acuden alrededor de 100 personas entre ojichan y obachan, a compartir un obento,  seguido de una clase de gimnasia para la tercera edad, odori y folclore argentino. Pero la actividad más esperada y admirable del año, y que ya está en preparativos para su quinta edición, es el espectáculo teatral y musical que escribe y dirige Yanco Inone, coreógrafo radicado en Las Vegas. Los espectáculos “Watashi no namae wa” (2013), “Omoide/Recuerdos” (2014), “¡Felicidades!¡Omedetou Gozaimasu!”(2015), “Kampai/Salud” (2016) dejaron una profunda huella en cada uno de los participantes, tanto ojichan, obachan como voluntarios, porque es una actividad que los llena de entusiasmo y alegría desde los varios  meses previos de ensayos y preparativos.  
Nelly: A mi Yanco me cambió la vida. Cuando vino, yo no hablaba una palabra frente al micrófono, tenía todo metido para adentro. Y Yanco me ayudó a  poder desinhibirme, a bailar y cantar. Y con las obachan fue igual, comenzaron no animándose a bailar, ni a levantarse,  y pasaron a sacarse a bailar entre ellas o, inclusive, sacarlo a bailar a Yanco.  
- ¿Cómo ven el futuro del voluntariado?
Nelly: Estamos necesitando gente que venga a colaborar con nosotros como voluntarios, que tenga ganas de trabajar. A veces nos llaman personas que tiene la misma edad que nosotras, las voluntarias -que ya pasamos los 60 y más-, para entrar al grupo como obachan, para ser atendidas. Y yo les digo que están en edad de ayudar todavía.
Alberto: Necesitamos gente que quiera colaborar y que tenga espíritu solidario.
Isabel: Nuestra idea el año que viene es poder sumar a los más chiquitos, los nietos y bisnietos. En Nihon se hacen grupos y reuniones de gente mayor con chiquititos, y para las obachan sería muy lindo. Esa es nuestra idea, hacer cosas para que las obachan disfruten plenamente cada momento.

Voluntarios de AUN: Isabel y José Teruya, Nelly y Alberto Tokashiki, Elba y Luisa Gima, Dora Lía y Roberto Sakumoto, Yoko Nakatsuka, Ricardo “Yanco” y Mario Inoue (desde Las Vegas), Leonardo y Angie Yagi, Luis Maetow, María Ikehara,, Felisa Yonaha, Elsa Shimabukuro, Amelia Higa, Susana Saigo, Akira Batistoni, Noriko Miyashiro, Héctor Miyashiro, Roberto Arakaki, Ricardo Arakaki, Marta y Enrique Arakaki, Susana Higa (desde Japón), Shizuo Numata, Noemí Okada, Chiyoko Uehara, Emilio y Norma Yamashiro, Ernesto y Norma Tanimoto, Sebastián Tanimoto, Mario Ikehara, Felicitas Asato, Ofelia Imori, Noriko Kumazawa, Fusako Matayoshi, Shohei y Rosaura Taniguchi, Eidji Tovoroski, Roberto y Teresa Goya, Anita Adanilla.