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Jueves, 11 de Agosto de 2016
El culto a los antepasados

CREENCIAS. Para mediados de agosto, la población retorna al hogar para honrar a los antepasados a través del Obon.

Para mediados de agosto, en todo Japón comienza a celebrarse el Obon, una festividad de origen budista en honor a los antepasados fallecidos. Para el país son días en los que las familias se reúnen para hacer ofrendas, bailar y… contar historias de fantasmas.

Por el Obon, un ritual que se oficiaba en el decimoquinto día del séptimo mes lunar antes de que Japón adoptara el calendario gregoriano en el siglo XIX, los japoneses en general regresan a sus residencias familiares. Es que la festividad  se basa en la creencia de que los antepasados, protectores de la familia, retornan durante tres días al hogar.
Así, durante este lapso se reúnen y visitan, limpian y decoran con flores e incienso la tumba familiar que contiene las cenizas de los ancestros. Además, se colocan adornos, frutas, verduras o fideos a modo de ofrenda.
También es una práctica común ornamentar los altares con faroles hechos de papel la noche del 13 de agosto, así como encender pequeños fuegos cerca del portón de casa para dar la bienvenida a los espíritus.
Pese a su extensión territorial, en Japón hay una heterogeneidad entre las regiones que conforman el archipiélago, lo que hace que, entre otros, el Obon se entremezcle con distintas costumbres y festivales veraniegos, hecho que difumina su origen exclusivamente religioso.
En Kioto, por ejemplo, cada 16 de agosto se prenden cinco enormes hogueras en los montes, permitiendo a que el humo sea contemplado por los residentes desde los edificios más altos.
En otras localidades se realiza el “toro nagashi”, rito que consiste en depositar en los ríos y costas linternas de papel que se van desplazando con la corriente, guiando a los antepasados de vuelta a la tierra de los muertos.
Es costumbre que durante el Obon se realice una danza, la del “bon odori”, que cuenta con infinidad de variedades musicales y de movimientos (baile en círculo, por ejemplo, o una procesión callejera).
Estas fechas también dan lugar al lado más tenebroso. Se cree que al abrirse las puertas del mundo de ultratumba llegan de visita todo tipo de criaturas o seres que, desde antaño, protagonizan los relatos orales tan típicos del folclore nipón.
Existe una creencia entre los japoneses que dice que si en medio de la noche uno se cruza con un extraño, siempre hay que mirarle los pies. Si no los tiene, el extraño es un fantasma o “yurei”.