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Jueves, 28 de Julio de 2016
Shodo: transitar el camino hacia la perfección espiritual
Escrito por María Florencia Zaia   

CULTURA. Visita de Ryuho Hamano, sensei de shodo.

Por estos días, el Jardín Japonés no solo se tiñe a través de su paisaje en el medio de la ciudad, sino también por la presencia de Ryuho Hamano, el sensei que todo lo transforma con su trazo. El arte de la escritura (Shodo) es entendido como una disciplina y transitando su camino se busca lograr la perfección del espíritu. Así trató de explicarlo Shigemitsu Arakaki, uno de los alumnos del curso para estudiantes avanzados que dictó Hamano durante el domingo 17 y 24 de julio.

El señor Arakaki fue uno de los nueve asistentes al curso, y se focalizó en explicar por qué los occidentales se sienten atraídos por las disciplinas japonesas como las artes marciales y la ceremonia del té, entre otros, por qué las practican y qué se busca al ejercitar el arte de la escritura.
“Los occidentales que practican shodo no tienen la cultura de nacimiento japonesa, y por algún motivo empiezan a estudiar -asegura Arakaki-. En los japoneses es algo dado. El occidental trata de buscar, y generalmente el que hace shodo, estética y visualmente, no es lo que más llena al principio, porque cuando uno va a una exposición de distintas actividades, la mayoría va a ver cuadros, dibujos, Ikebana, pero muy poca gente se pone a ver lo que es la caligrafía. Pero cuando uno comienza a practicar hay una profundidad para hacer eso. Entonces, los occidentales que aprenden shodo, generalmente, es porque tienen una inquietud en aprender más en profundidad lo que es la cultura”.
Arakaki agrega que cada disciplina es un camino del perfeccionamiento. “Uno va buscando algo que no significa pintar o escribir bien, sino que todo implica una búsqueda, y esa búsqueda requiere tener disciplina y constancia. Implica tener un montón de actitudes que hacen a la persona. Eso es un camino”.
Otras asistentes fueron Silvia Sioya, Susana da Cruz y Kazuyo Natsume. Las dos primeras focalizaron su explicación en la búsqueda espiritual y en el aspecto no tangible de esta disciplina, mientras que Kazuyo habla sobre qué es lo que enseña el sensei Hamano y por qué es tan importante su enseñanza.
“Este grupo es un muy variado -contó Sioya-. Está compuesto por gente que ha practicado muchos años dibujo y pintura. En mi caso, yo he aprendido algo de shodo cuando estuve en Japón, y como también enseño japonés, les hago una introducción con el pincel a los alumnos porque hay que escribir letras japonesas, entonces, empezamos con el pincel experimentado, pero yo también tengo que aprender”.
Susana da Cruz, por su parte, agregó el aspecto espiritual. “Shodo es la escritura como arte y como expresión del espíritu. Y en ese sentido, esta es la práctica. Shodo es el camino de la escritura como puede ser el kendo a través de la espada, pero esto es a través de la escritura. Poder estar en armonía con el todo a través de esta práctica. La haces desde el interior, no es simplemente una práctica de pintura o caligrafía: es un arte, y Hamano es un artista”.
Kazuyo san se enfocó en la experiencia que tiene el sensei, y por qué es tan importante el tipo de escritura que el enseña.  “El maestro Hamano nos está mostrando la caligrafía a la que no podemos acercarnos aquí, en la Argentina. En la caligrafía hay un montón de estilos, y lo que el maestro hace es escribir una escritura más antigua”.