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Jueves, 27 de Agosto de 2015
Obon: respetar los entramados de vida

“Mirar el mundo dejando de lado nuestro propio ego”. Ese fue uno de los mensajes que quiso transmitir el monje Juan Carlos Taniguchi en el día del Obon, celebrado el pasado 15 de agosto en la Asociación Budista Argentina (Bukkyokai), perteneciente a la Escuela de la Verdadera Tierra Pura, entidad que sigue las enseñanzas del Budismo Shin.

La celebración busca honrar a Buda, a nuestros antepasados y a las personas que han fallecido. Fue así como el templo congregó, principalmente, a los familiares de las personas que han fallecido durante el 2015.
La apertura se realizó con la lectura de los nombres de los difuntos. Luego, las campanadas dentro de un respetuoso silencio que primaba en el templo. El monje expresó, mediante el canto, las enseñanzas de Buda, y las personas que asistieron fueron invitadas a ofrendar incienso para pedir por los espíritus y purificar a todos los presentes.
Seguidamente, el monje Juan Carlos Taniguchi expresó que el Obon es una de las tradiciones de Japón donde se le rinde culto a los antepasados. Esta festividad se suele celebrar en agosto, en pleno verano en Japón, momento en el que los jóvenes vuelven a sus lugares de orígenes para reunirse con sus familiares, y adornan los altares con decoraciones características.
También el monje aprovechó para explicar el significado de la palabra Obon, y la leyenda que sustenta esta profunda celebración. “Obon -dijo- es en japonés, viene de una palabra antigua china que es Urabon y, a su vez, esta palabra viene de otra palabra antigua de la India, que en sánscrito es Ullambana, y significa una especie de tortura o práctica religiosa que consistía en ser colgado boca abajo. Este hecho hace que uno vea todo al revés, y cuando uno ve al revés todas las cosas, se termina creyendo que se tiene razón. El ser humano acostumbra a hacer esto, a ver las cosas al revés, y encima a creer que tiene la razón. Esto se debe a nuestro propio ego”.
Inmediatamente, el monje explicó la leyenda sobre el discípulo de Buda, Mokuren, y el espíritu de su madre fallecida. A partir de la misma se puede ver el ego del ser humano y la necesidad de salir de uno mismo.
“Obon es para recordar que nosotros venimos acá no solamente para honrar a nuestros muertos, a los muertos de nuestra familia, de los seres queridos que han sido muy importantes para la vida de uno, sino para acordarnos que nosotros vivimos en un entramado de vida que nos sostiene. El espíritu de Obon es ir más allá de la familia de uno, y rendir ese homenaje desde otro lugar, con otra mirada; no pensando en lo mío, lo tuyo, lo nuestro. Se deben eliminar los condicionamientos. Debemos salir de nosotros mismos, tenemos que aprender”, señaló. 
En cuanto al baile y la comida, que también son parte de esta celebración, tanto Mokuren, el discípulo de Buda, como todos los que forman parte de este agasajo en esta fecha, ofrendan y bailan teniendo en cuanta esto, el entramado de vidas.
“Ofrendar desde un lugar sin ego. A los seres humanos les cuesta abandonar sus propias ilusiones. Si les sacas los sueños, no tienen nada. Esto no es así, hay otro camino”.
El sensei resaltó que hay que tomar la muerte como algo natural, y que debemos reconciliarnos con ella. Y esa reconciliación brinda una luz muy saludable, es un comienzo para reconciliarnos con las cosas pasadas, y a pensar en lo concreto, y ver qué va a hacer uno con su vida, con lo que queda de aún en más, cómo se va a aprovechar, y salir de esa miopía. Por eso, esta es la enseñanza profunda, es todo un trabajo de toda una vida. Con esto se logra, paz, serenidad, y permite el disfrute de cada momento.
El grupo de la Agrupación RyukyuKoku Matsuridaiko fue el encargado de cerrar la festividad, además del baile del Obon  y un refrigerio con comida típica japonesa.