Jueves, 04 de Febrero de 2016
Noche de verano, ventosa y luna llena

En su XIV edición, el festival organizado por la Asociación Japonesa Sarmiento, convocó a una gran cantidad de público.

El pasado sábado 23 de enero de 2016 se llevó adelante el “XIV Festival Artístico y Bon Odori” organizado por la Asociación Japonesa Sarmiento. Fue una noche típica de verano, ventosa y con una luna llena.

De a pocos, alrededor de las 20, los participantes comenzaron a llegar al predio. Si bien suelen participar muchas personas de la zona, desde la ciudad de Buenos Aires se acercaron fanáticos de la cultura japonesa.
Ya desde la entrada se pudo percibir parte de los preparativos, como el de los chicos de taiko, quienes practicaban en un rincón cerca de los tablones largos ubicados para comer. También se pudo divisar las preparaciones en el área de sonido y locución, frente a la torre central. Los puestos de comida vendían los platos típicos como el “Udón”, “Orizume”, “Yakitori”, “Okonomi Yaki”, “Niguiri”, y también, como no podían faltar, el choripán y las empanadas.
Si bien en un principio el predio, iluminado por los farolitos blancos y rojos, parecía amplio, la imagen cambió al cabo de una hora u hora y media, cuando el lugar se colmó de familias, jóvenes, personas de la tercera edad y niños.
La gente que suele asistir al evento, en su mayoría, no tiene raíces japonesas, pero asiste para divertirse y para apoyar a esta pequeña comunidad japonesa que se ha radicado en esta zona de la provincia de Buenos Aires. Todos los que asisten están muy interesados en las comidas típicas, en el baile participativo “Bon Odori”, y la cultura japonesa en su amplio rango.
También las familias se distraen comprando diversos artículos que se exhiben y venden. Las actividades que engloban el festival se dividen en demostraciones de baile y canto, en una primera parte, y las danzas participativas, donde el público presente puede formar parte.
Entre las danzas se destacaron “Omotenashi Ondo”, interpretadas por Kazuko Inoue, Takami Kinjo y Teresa Oshiro. En  el programa del festival se detalla su significado: “Con este danza invitan a todos a que se den la mano, hacer una gran ronda para hacer un puente poniendo un peldaño tras peldaño proclamar cantando y bailando para que cada corazón tenga su lazo de amor y paz, y llegue a todos los rincones del mundo, y toda la humanidad pueda ser feliz”.
También interpretaron canciones japonesas Celina Hamamura, y Romina Shimabukuro, y varios intérpretes entre chicos que tocaban el taiko. Para destacar, la danza de la flor del cerezo (“Sakura, Sakura”), a cargo de Juliana Castro, y los chicos la agrupación “Buenos Aires Taiko” que siempre se hacen presente con su fuerza, destreza, y alegría para acompañar con los tambores todo el desarrollo del evento.
La segunda parte fue la danza participativa, donde se hizo presente la infaltable voz de Carlos Uehara, de Celina Hamamura y Romina Shimabukuro. La gente, con mucho entusiasmo, y alegremente, se dispuso a bailar en una pista colmada y agasajada por la presencia de la televisión japonesa NHK. Esta iniciativa es de gran importancia debido a que se trata de mostrar y difundir el amor, esfuerzo, dedicación y continuidad con que la comunidad japonesa en la Argentina apoya a sus raíces a través de la difusión de costumbres y prácticas tradicionales.
El evento contó con la presencia del cónsul de la embajada del Japón en la Argentina, Kazuyuki Yoshimura, y el representante residente de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón, HIroyuki Takeda, entre otros.